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1693·La común fe
Pregunta 25 de 114
Lo que el hombre debe creer acerca de Dios

¿Cómo Cristo, siendo el Hijo de Dios, se hizo hombre?

Respuesta

Cristo el Hijo de Dios se hizo hombre al tomar para sí un cuerpo verdadero (; ) y un alma racional (), al ser concebido por el poder del Espíritu Santo en el seno de la virgen María y haber nacido de ella (; ), pero sin pecado (; ).

Leer los 7 textos de prueba (Reina-Valera)
Hebreos 2:14, 16
14Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo 16Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham.
Hebreos 10:5
Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo.
Mateo 26:38
Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.
Lucas 1:27, 31, 34-35, 42
27a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. 31Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. 34Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. 35Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. 42y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.
Gálatas 4:4
Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley
Hebreos 4:15
Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.
Hebreos 7:26
Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos

En la Confesión de 1689

8.2 De Cristo el Mediador
El Hijo de Dios, la segunda Persona en la Santa Trinidad, siendo verdadero y eterno Dios, el resplandor de la gloria del Padre, de una sola y la misma sustancia que Él e igual a Él; que hizo el mundo, [y] quien sostiene y gobierna todas las cosas que ha hecho; cuando vino la plenitud del tiempo, tomó la naturaleza del hombre, con todas sus propiedades esenciales y debilidades comunes, pero sin pecado; siendo concebido por el Espíritu Santo en el seno de la virgen María, al venir el Espíritu Santo sobre ella y cubrirla el poder del Altísimo con Su sombra, así nació de mujer, de la tribu de Judá, de la descendencia de Abraham y de David, conforme a las Escrituras. De modo que dos naturalezas enteras, perfectas y distintas se unieron inseparablemente en una sola Persona; sin conversión, composición ni confusión; Persona que es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre; pero [es] un solo Cristo, el único Mediador entre Dios y el hombre.
Leer el capítulo con sus pruebas →
¿Quién es Jesucristo?
Un cristiano puede no dar una respuesta sencilla a la pregunta: ‘¿Quién es Jesucristo?’ Debe decir que es Dios; pero no sólo debe decir eso. Debe decir también que es hombre.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 133.
«De su sustancia» y la carne celestial
Tenemos que notar que 2CFL omite una frase importante incluida en CFW y Savoy-de su sustancia-y en su lugar añade una larga declaración, parcialmente extraída del artículo nueve de 1CFL. […] La cristología hoffmannita sostenía que Cristo no tomó su humanidad de María, sino que Jesús trajo la carne celestial del cielo a la tierra "como una perla del rocío celestial en una concha".
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 8, sección «La identidad del mediador».
Verdadero hombre
Cuando la Confesión utiliza el lenguaje de las enfermedades comunes habla de todas las realidades que experimentamos como humanos: Estaba cansado, tenía hambre, tenía sed. De niño habría tenido que aprender a sujetar un instrumento para aprender a escribir los caracteres del alfabeto hebreo (o arameo).
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 8, sección «La identidad del mediador».