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1693·La común fe
Pregunta 11 de 114
Lo que el hombre debe creer acerca de Dios

¿Cómo ejecuta Dios sus decretos?

Respuesta

Dios ejecuta sus decretos en las obras de la creación y la providencia.

En la Confesión de 1689

3.1 Del decreto de Dios
Dios, desde toda la eternidad, por el sapientísimo y santísimo consejo de Su voluntad, ha decretado en Sí mismo, libre e inmutablemente, todas las cosas, todo lo que acontece. Pero de tal manera que por ello Dios ni es autor del pecado, ni tiene comunión con nadie en este, ni se hace violencia a la voluntad de la criatura, ni se quita la libertad o contingencia de [las] causas secundarias; antes bien son establecidas, en lo cual se manifiesta Su sabiduría en disponer todas las cosas, y [Su] poder y fidelidad, en cumplir Su decreto.
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4.1 De la Creación
En el principio agradó a Dios el Padre, Hijo y Espíritu Santo, para la manifestación de la gloria de Su poder, sabiduría y bondad eternos, crear o hacer el mundo y todas las cosas que en él hay, ya sean visibles o invisibles, en el lapso de seis días, y todas buenas en gran manera.
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5.1 De la divina providencia
Dios, el buen Creador de todas las cosas, en Su poder y sabiduría infinitos, sostiene, dirige, dispone y gobierna a todas las criaturas y cosas, desde la mayor hasta la menor, por Su sapientísima y santísima providencia, para el fin para el que fueron creadas; conforme a Su previo conocimiento infalible y el libre e inmutable consejo de Su voluntad; para alabanza de la gloria de Su sabiduría, poder, justicia, infinita bondad y misericordia.
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Soberanía de Dios y libertad humana
La Confesión afirma tanto la soberanía absoluta de Dios como la realidad de la libertad humana. Si se niega o mitiga cualquiera de estas verdades, el cristianismo calvinista se secará y morirá. […] Un bando escoge a Dios para resolver el problema. El otro escoge al hombre. ¡Pero ambos escogen y ese es su error!
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, pp. 70–71.
Un decreto de cada detalle
No se trata simplemente de un decreto general, que establece, por ejemplo, que cada otoño las hojas caerán de los árboles, sino de un decreto muy específico. Enseña que cada hoja adquirirá un tono determinado, caerá en un momento determinado y en un lugar determinado…
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 3, sección «La realidad y el alcance del decreto de Dios».
Dios no es autor del pecado
Reconociendo la realidad del pecado y del mal en el mundo, era esencial afirmar que Dios no es en absoluto el autor del pecado. Esta es la teodicea: la cuestión de la relación entre Dios y el mal. La Confesión no especula; simplemente confiesa lo que la Biblia afirma claramente en textos como 1 Juan 1.5: "Dios es luz, y no hay tinieblas en él".
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 3, sección «La realidad y el alcance del decreto de Dios».
Génesis 1–11 no es un envoltorio
El hecho es que no se puede sacar ingeniosamente Génesis 1-11 del organismo bíblico. No es como quitar los andamios de un edificio después de terminar de pintarlo. Es más bien como arrancarle la cabeza a un animal vivo.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 84.
«De la nada»: el Catecismo de Keach
Extrañamente, al editar la Confesión, los bautistas dejan de lado la frase de CFW y Savoy de la nada. […] ¿Era esta la doctrina de los Bautistas Particulares? Ciertamente no. El Catecismo Bautista establece su posición muy claramente en la pregunta 12: "P. ¿Qué es la Obra de la Creación? R. La Obra de la Creación es el hacer Dios todas las Cosas de la Nada, por la Palabra de su Poder, en el espacio de seis Días, y todo muy Bueno"
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 4, sección «La doctrina de la creación».
El teatro de su gloria
Cuando contemplas la belleza de este mundo, incluso de un mundo caído y maldito, debes contemplar a su creador. Es, como dijo Calvino, el teatro de su gloria. El Señor lo hizo y lo sostiene.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 4, sección «La doctrina de la creación».
La providencia contra la ansiedad
Todo está bajo el control del Dios viviente. Si lo creemos, ello nos librará de la ansiedad y las quejas que hacen desdichada nuestra vida.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 95.