Pregunta 68 de 114
Los Diez Mandamientos
¿Cuál es el quinto mandamiento?
Respuesta
El quinto mandamiento es: «Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da».
Exposición de Beddome
Cada parte de la respuesta, desarrollada en preguntas y respuestas con su prueba bíblica.
- ¿Es la piedad hacia Dios una rama necesaria de la verdadera religión? Sí.
«A la perseverancia, [añadid] piedad» —
- ¿Y es la justicia para con los hombres una rama de la verdadera religión? Sí.
«Procurad siempre lo bueno los unos para con los otros, y para con todos» —
- ¿Exige la ley de Dios ambas cosas? Sí.
«Practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente con tu Dios» —
- ¿Enseña la gracia del evangelio ambas cosas? Sí.
«Vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente» —
- ¿Han practicado los hombres buenos ambas cosas? Sí.
«Por esto, yo también me esfuerzo por conservar siempre una conciencia irreprensible delante de Dios y delante de los hombres» —
- ¿jamás deben ser separadas estas dos cosas? No.
«Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe» —
- ¿Están incluidos los reyes y gobernadores supremos bajo el título general de padres? Sí.
«Bendito el reino de nuestro padre David» —
- ¿[Están incluidos] los pastores de las iglesias [bajo el título general de padres]? Sí.
«No tenéis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio» —
- ¿[Están incluidos] los cabezas {lit. amos} de familia [bajo el título general de padres]? Sí, Los siervos de Naamán lo llamaron
«Padre mío» —
- ¿Y todos los superiores, ya sea en edad o en oficio, en dones o en dotes? Sí.
«Oíd, hijos, la instrucción de un padre» —
- ¿Se debe dar el debido respeto a todos ellos de acuerdo con sus diferentes puestos y relaciones? Sí.
«Al que [deban] honor, [pagad] honor» —
Leer los 11 textos de prueba (Reina-Valera)
- 2 Pedro 1:6
- al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad
- 1 Tesalonicenses 5:15
- Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos.
- Miqueas 6:8
- Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.
- Tito 2:12
- enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente
- Hechos 24:16
- Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres.
- Mateo 19:6
- Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.
- Marcos 11:10
- ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas!
- 1 Corintios 4:15
- Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio.
- 2 Reyes 5:3
- Esta dijo a su señora: Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra.
- Proverbios 4:1
- Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, Y estad atentos, para que conozcáis cordura.
- Romanos 13:7
- Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.
En la Confesión de 1689
24.3 De las autoridades civiles
Puesto que las autoridades civiles son establecidas por Dios para los fines mencionados anteriormente, deberíamos someternos en el Señor en todas las cosas lícitas que manden; no solo por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia; y deberíamos hacer rogativas y oraciones por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que bajo ellos podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y honestidad.Leer el capítulo con sus pruebas →
Sin beligerancia
Nótese que no hay precedente para que el cristiano manifieste una actitud beligerante y rebelde hacia la autoridad civil en la Biblia.
Orar por las autoridades
Sabiendo que la tarea es grande, el capítulo concluye con una exhortación a orar con las palabras de 1 Timoteo 2.1-2. Todos los que tienen autoridad, desde el rango más alto hasta el más bajo, son merecedores de las oraciones intercesoras del pueblo de Dios.