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1693·La común fe
Pregunta 5 de 114
Dios y su Palabra

¿Pueden todos los hombres hacer uso de las Santas Escrituras?

Respuesta

A todos los hombres no solo se les permite, sino que también se les ordena y exhorta leer, escuchar y entender las Santas Escrituras.

Exposición de Beddome

Cada parte de la respuesta, desarrollada en preguntas y respuestas con su prueba bíblica.

  1. ¿Deberían ser leídas las Escrituras? Sí.
    «Buscad en el libro del SEÑOR, y leed» —
  2. ¿Deberíamos leerlas por nosotros mismos? Sí.
    «Regresaba [el eunuco] sentado en su carruaje, y leía al profeta Isaías» —
  3. ¿Deberíamos leérselas a otros? Sí.
    «Leerás esta ley delante de todo Israel» —
  4. ¿Y deberíamos hacer que otros las lean? Sí.
    «Hacedla leer también en la iglesia de los laodicenses» —
  1. ¿Deberían ser leídas las Escrituras atentamente? Sí.
    «¿Cómo lees?» —
  2. ¿Deberían ser leídas diligentemente? Sí.
    «Escudriñad las Escrituras» —
  3. ¿Deberíamos perseverar en leerlas? Sí.
    «La leerá todos los días de su vida» —
  4. ¿Deberíamos hacer esto particularmente en el día de reposo? Sí, pues se leían
    «todos los días de reposo» —
  5. ¿Y deberíamos preferirlas sobre todos los otros escritos? Sí.
    «¿Qué tiene que ver la paja con el grano?» —
  1. ¿Era el leer las Escrituras una costumbre antigua? Sí.
    «Moisés [...] es leído en las sinagogas cada día de reposo» —
  2. ¿Era esta la práctica de Cristo? Sí.
    «Porque Moisés desde generaciones antiguas es leído en las sinagogas» —
  3. ¿Es digno de nuestra atención aquello que está contenido en las Escrituras? Sí.
    «Según su costumbre, entró en la sinagoga el día de reposo, y se levantó a leer» —
  4. ¿Conduce el descuido de las Escrituras a la ignorancia y al error? Sí.
    «Vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna» —
  5. ¿Hay una bendición prometida por el uso diligente de las Escrituras? Sí.
    «Estáis equivocados por no comprender las Escrituras» —
  1. ¿Debería ser oída la Palabra de Dios? Sí.
    «El que es de Dios escucha las palabras de Dios» —
  2. ¿Debería ser oída toda la Palabra de Dios? Sí.
    «Estamos aquí presentes para oír todo lo que el Señor te ha mandado» —
  3. ¿Deberíamos oír la Palabra de Dios con una reverencia santa? Sí, El Señor mirará
    «al que tiembla ante» —
  4. ¿[Deberíamos oírla] con deleite? Sí.
    «La gran multitud escuchaba [a Cristo] con gusto» —
  5. ¿[Deberíamos oírla] con fe? Sí.
    «Confiad en sus profetas y triunfaréis» —
  6. ¿[Deberíamos oírla] con mansedumbre? Sí, Debemos
    «Recibid con mansedumbre la palabra implantada» —
  7. ¿[Deberíamos oírla] con una firme resolución de obedecer? Sí.
    «Para ponerlos por obra» —
  8. ¿Deberíamos desear escuchar la Palabra una y otra vez? Sí.
    «Rogaban que el siguiente día de reposo se les hablase de estas cosas» —
  1. ¿Todos oyen así la Palabra? No, Algunos
    «la rechazaron» —
  2. ¿Es esto un ejemplo de su necedad? Sí.
    «He aquí, ellos han desechado la palabra del SEÑOR, ¿y qué clase de sabiduría tienen?» —
  3. ¿Y será esto para su perjuicio? Sí.
    «El que desprecia la palabra pagará por ello» —
  1. ¿Deberíamos ser cuidadosos para entender las Escrituras? Sí.
    «El que lea, que entienda» —
  2. ¿Hay algunas cosas en las Escrituras que son difíciles de entender? Sí.
    «En las cuales hay algunas cosas difíciles de entender» —
  3. ¿Esto requiere diligencia? Sí.
    «Si la buscas como a plata, y la procuras como a tesoros escondidos, entonces entenderás el temor del SEÑOR, y descubrirás el conocimiento de Dios» —
  4. ¿Y [esto requiere] oración? Sí.
    «Abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu ley» —
  1. ¿Tienen todos un entendimiento de las Escrituras? No, Algunos son
    «sin entendimiento» —
  2. ¿Se debe esto en parte a una negligencia deliberada? Sí.
    «No saben ni entienden» —
  3. ¿[Se debe esto] por otra parte a una ceguera judicial? Sí.
    «Haz insensible el corazón de este pueblo, endurece sus oídos, y nubla sus ojos, no sea que vea con sus ojos, y oiga con sus oídos, y entienda» —
  4. ¿Pueden ser torcidas las Escrituras por quienes no las entienden? Sí, Las cuales
    «los ignorantes e inestables tuercen» —
  5. ¿Y algo así es deplorable? Sí.
    «Si nuestro evangelio está velado, para los que se pierden está velado» —
  1. ¿No solo se nos permite, sino que también se nos ordena y exhorta hacer uso de las Sagradas Escrituras? Sí.
    «El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias» —
  2. ¿Es este el deber de todos? Sí.
    «Oíd, oh cielos, y dejadme hablar; y escuche la tierra las palabras de mi boca» —
  3. ¿Es este el deber tanto de los ministros como de las [demás] personas? Sí.
    «Ocúpate en la lectura» —
  4. ¿Y [es este el deber] tanto de los jóvenes como de los ancianos? Sí.
    «Que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras» —
Leer los 36 textos de prueba (Reina-Valera)
Isaías 34:16
Inquirid en el libro de Jehová, y leed si faltó alguno de ellos; ninguno faltó con su compañera; porque su boca mandó, y los reunió su mismo Espíritu.
Hechos 8:28
volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías.
Deuteronomio 31:11
cuando viniere todo Israel a presentarse delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere, leerás esta ley delante de todo Israel a oídos de ellos.
Colosenses 4:16
Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leáis también vosotros.
Lucas 10:26
El le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?
Juan 5:39
Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí
Deuteronomio 17:19
y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra
Hechos 13:27
Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo, las cumplieron al condenarle.
Jeremías 23:28
El profeta que tuviere un sueño, cuente el sueño; y aquel a quien fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo? dice Jehová.
Hechos 15:21
Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada día de reposo.
Lucas 4:16
Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.
Mateo 22:29
Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios.
Apocalipsis 1:3
Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.
Juan 8:47
El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.
Hechos 10:33
Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado.
Isaías 66:2
Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.
Marcos 12:37
David mismo le llama Señor; ¿cómo, pues, es su hijo? Y gran multitud del pueblo le oía de buena gana.
2 Crónicas 20:20
Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos Salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados.
Santiago 1:21
Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.
Deuteronomio 32:46
y les dijo: Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos, a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley.
Hechos 13:42
Cuando salieron ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente día de reposo les hablasen de estas cosas.
Hechos 13:46
Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles.
Jeremías 8:9
Los sabios se avergonzaron, se espantaron y fueron consternados; he aquí que aborrecieron la palabra de Jehová; ¿y qué sabiduría tienen?
Proverbios 13:13
El que menosprecia el precepto perecerá por ello; Mas el que teme el mandamiento será recompensado.
Mateo 24:15
Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda)
2 Pedro 3:16
casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.
Proverbios 2:4–5
4Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros 5Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios.
Salmos 119:18
Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley.
Romanos 1:31
necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia
Salmos 82:5
No saben, no entienden, Andan en tinieblas; Tiemblan todos los cimientos de la tierra.
Isaías 6:10
Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.
2 Corintios 4:3
Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto
Apocalipsis 2:29
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
Deuteronomio 32:1
Escuchad, cielos, y hablaré; Y oiga la tierra los dichos de mi boca.
1 Timoteo 4:13
Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza.
2 Timoteo 3:15
y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.

En la Confesión de 1689

1.7 De las Santas Escrituras
No todas las cosas en la Escritura son igualmente claras en sí mismas, ni son igualmente claras para todos; sin embargo, aquellas cosas que es necesario conocer, creer y observar para salvación se proponen y exponen tan claramente en uno u otro lugar de la Escritura que no solo los alfabetizados sino también los que no lo son pueden alcanzar una comprensión suficiente de tales cosas mediante el debido uso de los medios ordinarios.
Leer el capítulo con sus pruebas →
1.8 De las Santas Escrituras
El Antiguo Testamento en hebreo (que era el idioma nativo del pueblo de Dios en la antigüedad) y el Nuevo Testamento en griego (que, en el tiempo en que fue escrito, era por lo general el idioma más conocido entre las naciones), siendo inspirados directamente por Dios y guardados puros en todas las épocas por Su singular cuidado y providencia, son ―por lo tanto― auténticos; así que, en todas las controversias religiosas, la Iglesia debe apelar a estos finalmente . Pero, debido a que estos idiomas originales no son conocidos por todo el pueblo de Dios, el cual tiene derecho a las Escrituras y estas le conciernen, y [debido a que] se le manda leerlas y escudriñarlas en el temor de Dios, por lo tanto, deben ser traducidas a la lengua común de toda nación a la que sean llevadas, para que, habitando en abundancia la Palabra de Dios en todos, lo adoren de una manera aceptable, y [para que,] por medio de la paciencia y el consuelo de las Escrituras, tengan esperanza.
Leer el capítulo con sus pruebas →
Una Biblia clara no hace innecesarios a los maestros
Hay varias implicaciones prácticas. Debemos rechazar el individualismo moderno. Necesitamos guías en la Escritura. Debemos mantener actitudes dóciles y humildes hacia nuestros instructores en la fe. Debemos recibir su instrucción y escudriñar las Escrituras. […] Debe ser una prioridad para cada cristiano ponerse a sí mismo y a su familia bajo un ministerio fiel de la Palabra.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 54.
¿Es Palabra de Dios mi Biblia traducida?
Hay autoridad genuina tanto en los originales como en las traducciones válidas. Por eso los cristianos pueden señalar sus Biblias traducidas y decir: ―Esta es la Palabra de Dios. En la medida en que es una traducción fiel del texto original, conlleva la autoridad del original. […] Ninguna traducción ha sido reinspirada. Solo los textos originales de la Escritura son inspirados.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 1, sección «En cuanto a su forma y transmisión».
Keach y la preservación del texto
Benjamin Keach aborda este tópico en su ensayo titulado De la autoridad divina de las Santas Escrituras. Contrasta la preservación de la Escritura con la pérdida de otros libros sagrados (paganos) de la antigüedad, calificando esta preservación de «poco menos que milagrosa»
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 1, sección «En cuanto a su forma y transmisión».