Saltar al contenido
1693·La común fe
Pregunta 39 de 114
La aplicación de la redención

¿Cuáles son los beneficios que en esta vida acompañan o se derivan de la justificación, la adopción y la santificación?

Respuesta

Los beneficios que en esta vida acompañan o se derivan de la justificación, la adopción y la santificación son: la seguridad del amor de Dios, la paz de conciencia, el gozo en el Espíritu Santo, el crecimiento en la gracia y la perseverancia en esta hasta el fin.

Exposición de Beddome

Cada parte de la respuesta, desarrollada en preguntas y respuestas con su prueba bíblica.

  1. ¿Han alcanzado los cristianos una plena seguridad del amor de Dios en la vida presente? Sí.
    «Hemos llegado a conocer y hemos creído el amor que Dios tiene para nosotros» —
  2. ¿Está basada esta seguridad en el testimonio del Espíritu? Sí.
    «El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios» —
  3. ¿[Está basada esta seguridad] en el testimonio de la conciencia? Sí.
    «Porque nuestra satisfacción es ésta: el testimonio de nuestra conciencia» —
  4. ¿[Está basada esta seguridad] en el testimonio concurrente {o coincidente} de la Palabra? Sí.
    «A fin de que por medio de la paciencia y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza» —
  5. ¿Alcanzan todos los santos esta seguridad? No.
    «. Algunos vendrán temblando en pos del Señor» —
  6. ¿Y pueden perder [esta seguridad] los que la han alcanzado? Sí.
    «Oh SEÑOR, con tu favor has hecho que mi monte permanezca fuerte; tú escondiste tu rostro, fui conturbado» —
  1. ¿Deberían esperar seguridad [del amor de Dios] aquellos que la quieren? Sí.
    «Aguardaré al SEÑOR que esconde su rostro» —
  2. ¿[Deberían] tener esperanza de [recibir esta] seguridad [aquellos que la quieren]? Sí.
    «Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez» —
  3. ¿[Deberían] esforzarse por [tener esta seguridad aquellos que la quieren]? Sí.
    «Muestre la misma solicitud hasta el fin, para alcanzar la plena seguridad de la esperanza» —
  4. ¿Deberían estar agradecidos por [esta seguridad] los que la poseen? Sí.
    «Me regocijaré en el Dios de mi salvación» —
  5. ¿Y [deberían] hacerla crecer? Sí.
    «Porque delante de mis ojos está tu misericordia, y en tu verdad he andado» —
  1. ¿Es la paz de conciencia el privilegio de los santos? Sí.
    «Mi paz os doy» —
  2. ¿Y de nadie más que de los santos? No.
    «No hay paz ¾dice mi Dios¾ para los impíos» —
  3. ¿Es esta paz consecuencia de nuestra justificación? Sí.
    «Anímate, hijo, tus pecados te son perdonados» —
  4. ¿Es [esta paz] el fruto de nuestra santificación? Sí, Es
    «paz en el creer» —
  5. ¿Y es [esta paz] la acompañante habitual de una carrera regular de obediencia? Sí.
    «Mucha paz tienen los que aman tu ley, y nada los hace tropezar» —
  6. ¿Es [esta paz] un gran privilegio para los que la poseen? Sí.
    «Si nuestro corazón no nos condena, confianza tenemos delante de Dios» —
  7. ¿Los preserva en la vida? Sí.
    «La paz de Dios guardará vuestros corazones y vuestras mentes» —
  8. ¿Los sostiene en la muerte? Sí.
    «Porque hay un final dichoso para el hombre de paz» —
  9. ¿Y los acompañará al otro mundo? Sí.
    «[Entrarán] en la paz» —
  1. ¿Tienen los santos gozo en el Espíritu Santo? Sí, Porque
    «[al creer nos regocijamos] grandemente con gozo inefable y lleno de gloria» —
  2. ¿Se les ha dado preciosas promesas para que se regocijen? Sí.
    «[De estas cosas hablo] para que tengan mi gozo completo en sí mismos» —
  3. ¿Fue establecido un ministerio evangélico [para que los santos se regocijen]? Sí.
    «No es que queramos tener control de vuestra fe, sino que somos colaboradores con vosotros para vuestro gozo» —
  4. ¿Y fueron dadas esperanzas consoladoras [para que los santos se regocijen]? Sí.
    «Nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios» —
  5. ¿es el regocijarse un deber de los santos? Sí.
    «Estad siempre gozosos» —
  6. ¿Y de nadie más que de los santos? No.
    «No te alegres, Israel, con gran júbilo como las naciones, porque te has prostituido, abandonando a tu Dios» —
  1. ¿Es deber de los santos crecer en la gracia? Sí.
    «Creced en la gracia» —
  2. ¿Es el deseo de ellos crecer en la gracia? Sí.
    «Señor: ¡Auméntanos la fe!» —
  3. ¿Y es seguro que [los santos] crecerán [en la gracia]? Sí.
    «Florecerán como la vid» —
  4. ¿Crecen los santos en toda gracia? Sí, porque crecen
    «en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir, Cristo» —
  5. ¿se manifiesta este crecimiento más visiblemente en algunas gracias que en otras? Sí.
    «. Por eso el apóstol les dice a los tesalonicenses que la fe de ellos aumentaba grandemente y que el amor de cada uno de ellos hacia los demás abundaba más y más (* Tes. #:'). §» —
  1. ¿Perseverarán hasta el fin los verdaderos creyentes? Sí.
    «En pie se [mantendrán], porque poderoso es [Dios] para [sostenerlos] en pie» —
  2. ¿Serán guardados de errores fundamentales? Sí, porque
    «[son] confirmados en la verdad» —
  3. ¿Retienen el principio vital de la gracia implantado en sus almas? Sí, porque esa es
    «la parte buena, la cual no [les] será quitada» —
  4. ¿Y nunca volverán a caer en un rumbo {lit. curso} definitivo de maldad? No.
    «Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición» —
  1. ¿Se puede renunciar a una profesión religiosa? Sí.
    «Demas me ha abandonado» —
  2. ¿Pueden perderse grandes dones? Sí.
    «Su brazo se secará por completo y su ojo derecho totalmente se oscurecerá» —
  3. ¿Pueden desaparecer las apariencias de gracia? Sí.
    «Porque [...] al que no tiene, aun lo que cree que tiene se le quitará» —
  4. ¿Y puede declinar {o decaer} la gracia real? Sí.
    «Has dejado tu primer amor» —
  5. ¿puede perderse totalmente [la gracia real]? No.
    «La simiente de Dios permanece en él» —
Leer los 40 textos de prueba (Reina-Valera)
1 Juan 4:16
Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.
Romanos 8:16
El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
2 Corintios 1:12
Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros.
Romanos 15:4
Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.
Oseas 11:10
En pos de Jehová caminarán; él rugirá como león; rugirá, y los hijos vendrán temblando desde el occidente.
Salmos 30:7
Porque tú, Jehová, con tu favor me afirmaste como monte fuerte. Escondiste tu rostro, fui turbado.
Isaías 8:17
Esperaré, pues, a Jehová, el cual escondió su rostro de la casa de Jacob, y en él confiaré.
Salmos 42:11
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.
Hebreos 6:11
Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza
Habacuc 3:18
Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación.
Salmos 26:3
Porque tu misericordia está delante de mis ojos, Y ando en tu verdad.
Juan 14:27
La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
Isaías 57:21
No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos.
Mateo 9:2
Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.
Romanos 15:13
Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.
Salmos 119:165
Mucha paz tienen los que aman tu ley, Y no hay para ellos tropiezo.
1 Juan 3:21
Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios
Filipenses 4:7
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Salmos 37:37
Considera al íntegro, y mira al justo; Porque hay un final dichoso para el hombre de paz.
Isaías 57:2
Entrará en la paz; descansarán en sus lechos todos los que andan delante de Dios.
1 Pedro 1:8
a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso
Juan 17:13
Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos.
2 Corintios 1:24
No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro gozo; porque por la fe estáis firmes.
Romanos 5:2
por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
1 Tesalonicenses 5:16
Estad siempre gozosos.
Oseas 9:1
No te alegres, oh Israel, hasta saltar de gozo como los pueblos, pues has fornicado apartándote de tu Dios; amaste salario de ramera en todas las eras de trigo.
2 Pedro 3:18
Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.
Lucas 17:5
Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.
Oseas 14:7
Volverán y se sentarán bajo su sombra; serán vivificados como trigo, y florecerán como la vid; su olor será como de vino del Líbano.
Efesios 4:15
sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo
2 Tesalonicenses 1:3
Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás
Romanos 14:4
¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.
2 Pedro 1:12
Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente.
Lucas 10:42
Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.
Hebreos 10:39
Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.
2 Timoteo 4:10
porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica. Crescente fue a Galacia, y Tito a Dalmacia.
Zacarías 11:17
¡Ay del pastor inútil que abandona el ganado! Hiera la espada su brazo, y su ojo derecho; del todo se secará su brazo, y su ojo derecho será enteramente oscurecido.
Lucas 8:18
Mirad, pues, cómo oís; porque a todo el que tiene, se le dará; y a todo el que no tiene, aun lo que piensa tener se le quitará.
Apocalipsis 2:4
Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.
1 Juan 3:9
Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.

En la Confesión de 1689

18.1 De la seguridad de la gracia y de salvación
Aunque los que son creyentes solo por un tiempo y otros hombres no regenerados se engañen vanamente con falsas esperanzas y presunciones carnales de estar en el favor de Dios y [en] el estado de salvación, su esperanza perecerá; sin embargo, los que creen verdaderamente en el Señor Jesús y lo aman con sinceridad, esforzándose por andar con toda buena conciencia delante de Él, pueden estar absolutamente seguros en esta vida de que están en el estado de gracia; y pueden regocijarse en la esperanza de la gloria de Dios, esperanza que nunca los desilusionará.
Leer el capítulo con sus pruebas →
17.1 De la perseverancia de los santos
Aquellos a quienes Dios ha aceptado en el Amado [y] ha llamado eficazmente y santificado por Su Espíritu y ha dado la preciosa fe de Sus elegidos no pueden caer total ni definitivamente del estado de gracia; sino que ciertamente perseverarán en este hasta el fin y serán salvos eternamente, en vista de que los dones y llamamientos de Dios son irrevocables (por eso Él todavía engendra y nutre en ellos la fe, el arrepentimiento, el amor, el gozo, la esperanza y todas las gracias del Espíritu para inmortalidad), y aunque muchas tormentas e inundaciones se levanten contra ellos y los azoten, aun así, nunca podrán arrancarlos del fundamento y roca al que son sujetados firmemente mediante la fe. A pesar de que, por la incredulidad y las tentaciones de Satanás, la visión perceptible de la luz y el amor de Dios puede que les sea nublada y oscurecida por un tiempo, aun así, Él sigue siendo el mismo y ellos estarán seguros de que serán guardados por el poder de Dios para salvación, donde gozarán de su posesión adquirida, pues están grabados en las palmas de Sus manos y sus nombres han sido escritos en el Libro de la Vida desde toda la eternidad.
Leer el capítulo con sus pruebas →
13.3 De la santificación
En dicha guerra, aunque la corrupción remanente prevalezca mucho por un tiempo; aun así, los regenerados vencen mediante la continua provisión de fuerzas por parte del Espíritu santificador de Cristo. Así los santos crecen en la gracia, perfeccionando la santidad en el temor de Dios, prosiguiendo hacia una vida celestial, en obediencia evangélica a todos los mandatos que Cristo, como Cabeza y Rey, les ha prescrito en Su Palabra.
Leer el capítulo con sus pruebas →
Una fe que obra
¿Somos santificados por la sola fe? ¿O hay que añadir obras a la fe? La respuesta es que no es cuestión de añadir obras a la fe. Es cuestión de que la fe obre (Gá. 5:6).
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 187.
El Espíritu da fuerza; el creyente lucha
Este párrafo ofrece una definición del crecimiento que refleja el énfasis de las Escrituras (Filipenses 2.12-13; Romanos 8.13). Equilibra dos verdades importantes: el Espíritu proporciona fuerza santificadora a los creyentes, mientras que estos deben perseguir la obediencia evangélica.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 13, sección «La guerra continua y el avance».
Todos, no la mayoría
La perseverancia de los santos no significa que la mayoría lo logrará o que, en general, los cristianos perseverarán, sino que todo verdadero cristiano ciertamente…
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 223.
Se puede tener seguridad
Por el contrario, los verdaderos creyentes pueden disfrutar de seguridad. Esta es una muy buena noticia.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 18, sección «La posibilidad de la seguridad».